17.3.11

Persistent Pyramids.

Así se llama éste proyecto de Anatoly Zenkov. Alucinante.





Membretes famosos.

Colección de hojas con membrete de personajes famosos o empresas conocidas. Una curiosidad vista aquí.


Por cierto, membrete, asco de palabra.







Pipeline on fire.

Este mechero lo pillé el otro día en un mercadillo. Lo tengo que recargar, pero por ahora, con mirarlo me vale. No entiendo cómo alguien pudo desprenderse de él.

Bodysurf en Shipsterns Bluff.

¿De verdad se creía que la iba a pillar? Sólo se me ocurren dos formas de cogerla, o tienes las aletas de Cousteau y la patada de crol de Michael Phelps o un petardo metido en el culo. Está claro que este tío tenía ninguna de las dos cosas.

16.3.11

Gente pequeña en la ciudad.

Siempre he pensado que era el único en imaginar gente diminuta haciendo su vida entre objetos cotidianos, pero al ver el trabajo de Slinkachu, me ha dado cuenta de que estaba equivocado. Y él no sólo lo imagina, sino que lo reproduce y además de una manera increíble. Tanto las escenas como el tratamiento de la imagen son una pasada.






Carta desde Fukushima.

En The Surfer´s Journal han recibido esta mañana un email de un surfista japonés, Tadashi Yagushi, relatando la situación (a nivel  surf) que se está viviendo por allí. La carta dice más o menos así:

"Queridos Amigos:

Los japoneses solemos surfear delante de la central nuclear de Fukushima. Casi toda la costa ha sido destruida por el terremoto, el tsunami y la explosión de la central. En esta zona había multitud de secret spots y point breaks y ahora, todo ese área estará contaminada durante las próximas décadas. Por favor, poned en conocimiento de éste desastre a los medios de comunicación. Tohoku (Norte de Japón) necesita ayuda."

Y aquí dejo algunas fotos de surf anteriores al desastre, justo delante de la central.


La primera foto bajo el agua.

Tomada por Louis Boutan en 1893, a 80 pies de profundidad. Como flash utilizó unos arcos eléctricos conectados a baterías, y aún así, el tiempo de exposición fue de 30 minutos.
Menos mal que no se le ve la cara al buzo.